martes, 13 de julio de 2021

Cinco estrategias para eficientizar la lectura (Basadas en el libro: Leer y escribir en la escuela de Delia Lerner)

 

1.     Lectura en las aulas como una práctica extensiva de la cotidianidad

 

El enfoque actual en la enseñanza de la lengua nos conduce a la funcionalidad de la lectura y a la practicidad de esta. Vista desde esa óptica, es necesario que nuestras prácticas áulicas estén encaminadas a lograr que la lectura no sea vista como un ejercicio exclusivo de la escuela, por el contrario, esta solo es una creadora y promotora de escenarios reales de comunicación por lo que sus ejercicios están encaminados a producir lectores y escritores más allá de sus paredes.

 

Todo esto con miras a la realización de un ente social y participativo dentro de la sociedad en que se desenvuelve. Capaz de ejercer su ciudadanía con responsabilidad y utilizar su lenguaje como medio de sobrevivencia personal.

 

Así mismo, un cambio en la visión de la práctica lectora como alternativa para solucionar los problemas que se presentan en su cotidianidad. Ejemplo de ellos la lectura de la biblia, interpretación de discursos políticos, lectura de noticia lectura de cuentos a sus hijos.

 

 

2.     Realización de lecturas para ser interactuadas con otros

 

Dentro de las tareas que posee un miembro pleno de una comunidad lectora subyace la posibilidad de   poder elegir tópicos y contenidos dentro de la lectura apropiados para compartir con otros.

Las prácticas lectoras y escritoras del aula han de estar, por tanto, encaminadas a brindar la oportunidad de practicar en una micro comunidad de aprendizaje de lectores que se apoyan y se comparten sus vivencias y conocimientos a partir de los textos consumidos. A todo esto, se añade una grandiosa oportunidad de crecimiento social de la tolerancia y respeto hacia la opinión de los demás. La libertad de expresión se ve favorecida al permitirse la constatación de los diferentes pareceres respecto al mismo tema.

3.     Introducir los quehaceres del lector y del escritor como contenidos en el aula

 

Representa un gran desafío para los docentes integrar a sus prácticas de alfabetización inicial  las técnicas de redacción y las habilidades de lectoría plena de una manera simultanea puesto que ello contribuirá a complementarla. Todo ello con el fin de que ambas no aparezcan de forma divorciada y a la vez motivaran la formación de escritores naturales y especializados desde los primeros años de escolaridad, perfeccionando así su práctica con el pasar de los años.

 

4.     Trabajar la superestructura de los textos sin caer en una mera verbalización de estas

 

Dentro de las exigencias curriculares está expuesta la necesidad de enseñar la superestructura de cada uno de los textos programados en este. Todo ello con el propósito del reconocimiento de sus peculiaridades, logrando así su diferenciación respecto a otros. Lo anterior expuesto, no ha de ser tomado por el docente como excusa para una conceptualización vaga y descontextualizada.

Esta, por el contrario, ha de darse a partir de la visualización del texto en tamaño grande que permita destacar su silueta y características fundamentales. De no hacerlo así, se estaría cayendo en una pérdida de tiempo y en un ejercicio mecánico de memorización conceptual. Es decir, en una práctica absurda, de escasa motivación   y de bajo aprovechamiento.

           Es por lo anterior expuesto que, el trabajo de un buen docente alfabetizador es    motivar el respeto de dicha estructura y de las características de cada tipo de producción textual a la hora  de servir de guía en  el proceso de escritura de sus alumnos.

5.     Conducir hacia la apreciación literaria sin caer en vagas interpretaciones

 El deleite a partir del consumo de literatura ha de promoverse en las aulas sin importar la edad de los educandos, sobre todo, la apreciación de lo estético de la lengua a partir de este género. Dicha acción, ha de constituirse, en la verdadera misión de un docente de esta área.

Por el contrario, las interpretaciones de esta tipología textual, aunque desarrollan de alguna manera el intelecto, tal y como lo han planteado algunos autores, podría caer en lo insignificante y hasta absurdo, además en muchas ocasiones, se alejan del sentido propio de lo que han querido expresar estos.

Es por lo que se expresa en el párrafo anterior que, se requiere de una visión distinta a lo que por costumbre se ha venido realizando en función a la exegesis hecha a esta clase de texto.  Aunque la ya mencionada practica podría constituirse en una excelente crítica social o política, es innegable que la  verdadera misión de un texto literario, es  recrear  produciendo una sensación placentera a quien lee.

 

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