EISEGESIS 4
En el complejo proceso del análisis de los
discursos, encontramos puntos recurrentes como son la multidisciplinariedad que han de
permear estos estudios, el dinamismo y la intencionalidad en cada uno de los textos;
así como el punto neurálgico de las
relaciones de contextualidad y referencialidad además de esto, se enfatiza en la función social que cumple tanto el discurso
oral como el escrito. La presente
eisegesis busca presentar puntualizaciones claves dentro de documentos afines al AD que son “La Pragmática
Del Discurso” cuya autora es Zoila González, un segundo texto, titulado “¿Por
qué y cómo hacer análisis del discurso” del Periodista Chileno Pedro Santander
y “Del Sujeto Discursivo Al Sujeto De Acción “de Liliana Patricia. En el mismo
orden, se presentaran algunas de sus aportaciones incluyendo opiniones y
consideraciones.
González, al pretender dar significación a la
realización del discurso, lo hace condensando tres elementos
mismos que para ella, son fundamentales estos están los usuarios del lenguaje nombrados a la vez como
sujeto y destinatario, las intenciones comunicativas y el carácter contextual y
referencial. En palabras de la autora, “Estos factores constituyen el lado
pragmático del discurso y se relacionan con los usuarios del lenguaje, con sus
intenciones comunicativas, con el carácter contextual y referencial del discurso
“es decir, cada acto de habla guarda una
intención marcada que viene por un
acuerdo de tipo contextual y de referencialidad que permean las relaciones
entre los sujetos que comparten un mismo contexto o una cultura determinada. Es así como, los hablantes que intervienen han de
conocer y usar un mismo código.
Concluye la autora, señalando la
cualidad generadora de percepciones que tiene el discurso y lo considera además
como generador de poder o dominación de forma consiente o no. Coincidiendo en
este punto con (Manzano 2005) cuando
manifiesta la relación entre discurso y
poder en palabras de dicho autor “el análisis crítico se plantea descubrir y
hacer públicas las relaciones de poder que alimentan los discursos dominantes y
suministrar armas a la población…” es así como, un analista discursivo es capaz
de captar la implicación que a nivel psicológico ejerce un individuo en otro a
partir de las relaciones de poder se da niveles de persuasión y de sumisión a
través del discurso que promueve.
En adición a esto, en este
material se describe las evaluaciones que hacen los lectores a la verdad planteada en los textos narrativos
acerca de, sus condiciones de veracidad analizando lógicamente el discurso que
promueven estos, a través de un consenso. Además, plantea la estrategia utilizada
en un método de enseñanza universitario del inglés en la isla de Cuba
describiendo de manera muy somera ambas temáticas.
Acerca de segundo material que
comentaremos, en este el autor plantea
la repuesta a dos preguntas que son ¿Por qué analizar el discurso? Y ¿Cómo hacer
el análisis de este? A la primera, responde planteando el AD como una necesidad del mundo actual y lo
relaciona con otras disciplinas que en él convergen. En un segundo momento expone la
necesidad de analizar el discurso desde su uso real tomando en cuenta sus efectos. Es por esto que, encontramos de inmediato la urgencia del involucramiento
con la Pragmática como ciencia que
analiza los discursos en sus respectivos contextos.
En ese mismo tenor, da cuenta de
la característica de opacidad que poseen los discursos y la habilidad que ha de
tener el analista para descubrir mensajes subrepticios inherentes a la producción
de estos. Dichos mensajes ocultos,
propuestos de forma intencional o no, tal y como lo plantea Santander no son
necesariamente “un espejo de la realidad” de ahí que, quien se motiva al AD
debe saber interpretarlos .Es esta condición lo que en realidad, da sentido y a la vez reviste de
complejidad, la tarea antes mencionada.
Ya en el tercer texto, deseamos subrayar las
puntualizaciones centrales que aborda Liliana Patricia sobre todo en lo
referente al sujeto, para ella este se construye en la acción discursiva, en donde es capaz de expresar sus vivencias sueños,
deseos, desacuerdos y deseos. Es todo lo anterior expuesto lo que le permite al
mismo ser capaz de transformar su realidad.
De igual forma, en el análisis ha de visualizarse un sujeto producto y constructor de una cultura. Cita en el
texto a Bernstein planteando que, “el sujeto se construye a
partir de unos discursos que se están reproduciendo culturalmente y que
orientan sus construcciones de significado mediante la identificación de la
semántica que sustenta el discurso, ubicado este, en contextos críticos: la
familia, la escuela, la clase social.”
Todo esto se resume en explicar que, como sujetos
sociales, nos construimos a partir de la influencia de personas, de instituciones y de clases que son parte de
nuestro contexto histórico, incluso antes de nacer por lo cual, parece inseparable
la influencia de ellos en nuestro discurso
como expresión social.
A modo de conclusión, resulta útil
señalar que, cada individuo hace un uso diferente
de la lengua acorde a sus influencias sociales, creencias y cultura. Esa interpretación
o utilización del código tiene un carácter subjetivo. Todo esto debido a, la influencia
de factores como son las posiciones de poder social dentro de un grupo determinado; así como los intereses que subyacen a esas relaciones.
Es por ende que, el discurso es considerado como un producto o un reflejo de todas estas tensiones.
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